No sé realmente por qué, pero tu risa descontrolada mientras girábamos incesantemente se ha transformado en el recuerdo más feliz de mi vida en muchísimos años, en tantos años que ni si quiera puedo dar un número con certeza, podría hasta reconocer -muy prematuramente- que no tengo otro recuerdo que me evoque tanta felicidad como ese.
Esos incomprobables cuatro minutos me han hecho sentir que todo está valiendo completamente la pena.
(quizá es el filtro, pero se siente muy real)