1 nov 2015

Quién mucho abarca poco aprieta.

Cuando una persona no sabe tomar decisiones, de una u otra forma termina afectando a terceros. Es que tampoco la cuestión es sobre tomar la mejor decisión de todas, es simplemente tener la capacidad de tomar un solo camino y no divagar, de los errores se aprende y con los aciertos se avanza, pero siempre el egoísmo de querer tener (a) todo(s) y no perder nada, termina dañando.

-Te dije que tomaras una decisión, porque o si no alguien terminaría sufriendo.
-¿Y quién terminó sufriendo?
-Yo.
-Lo siento, es que estoy confundido, de verdad...
-¿Confundido con qué?
-No sé si te hablo para no sentirme mal, o porque me siento solo durante la semana...
-Es básicamente lo mismo... te sientes mal porque estás solo, cuándo llega tu novia no tienes problemas.
- (silencio)
-¿Entonces?
-¿Qué necesitas para estar bien?
-Para estar bien, nada. Sólo quiero que tomes una decisión.
-Estoy confundido.

27 oct 2015

Hace 1265 días logré lo que nadie creyó posible.

El Sol parecía un objetivo imposible y demasiado arriesgado, eso me dijeron, pero 22 años del más crudo invierno que habíamos vivido me obligaba a buscar un cambio y tuve mi decisión clara, dejé todo lo que amé atrás y emprendí mi viaje. 

Contra todo pronostico y luego de un recorrido lleno de imprevistos logré aterrizar, puse un pié y el calor inmediatamente fluyó por mi cuerpo llenándome de una felicidad que nunca viví antes, me sentí protegido y amado, luego de recorrer un poco decidí quedarme, ya no volvería a sentir frío jamás.

Mil doscientos treinta y dos días pasaron hasta que empecé a sentir un fuerte dolor, y es que las llamas que me llenaban el alma también quemaban mi piel dejando al descubierto todas mis debilidades, mis penas y amarguras. Me sentí traicionado por lo que consideré mi hogar durante más de tres años, supe que no me estaba protegiendo, me estaba expulsando y ya no quería que viviera más en el, entendí que quedarme sólo me haría desvanecer y volví a viajar.

Mil doscientos sesenta y cinco días desde que lo sentí por primera vez y nunca en todo ese tiempo pensé en estar alejado aunque sea un minuto; Ya va un mes y tres días y aquí estoy, volviendo a sentir el cruel frío que por tantos años caló mis huesos, frío que mis recuerdos ya no son capaces de atenuar, sintiendo que a pesar de todo quiero volver con toda mi alma, sintiendo que quiero volver y quemarme hasta desaparecer.